Carlos Salazar Herrera
Para mí, el iniciador del realismo costarricense podría ser Carlos Salazar Herrera, seis de setiembre de mil novecientos seis, veinticuatro de julio de mil novecientos ochenta, escultor, dibujante, periodista, grabadita, pero sobre todo autor de Cuentos de angustias y paisajes, una de las colecciones literarias más importantes del país.
El talento, dice Del que decía Zúñiga, es como una gota de azogue que hay que saber engarzar.
Pero el azogue también es veneno, y como ella dice ese tipo de artistas existen porque
perecen en el riesgo que aman; pues el artista, el comprometido y es crítico con su trabajo
es un suicida eficaz que no anuncia su intención simplemente, por instinto,
sabe lo que hacer y como tal sabrá cómo lograr su meta...
En Cuentos de angustias y paisajes, fueron publicados durante tres lustros publicó en periódicos y revistas siempre acompañados por uno de sus grabados; todos ellos reflejos de paisajes, sociedades, y lenguajes de diferentes regiones de Costa Rica, donde la materialización de la metáfora descubren un fondo impresionista, cuyas expresiones son el costarricense, con sus acontecimientos y paisaje, infundiendo universalidad expresada a través de la sensibilidad de los diálogos comunes al mundo de entonces, solo que evitando la aglomeración de términos regionales y la exageración fonética, refleja claramente el sentir y el alma en el habla del pueblo expuestas en pequeñas escenas, como una foto, de la cotidiana realidad costarricense...
...también descubrió el arte de escribir historias, recae en el arte
de contar historias, Gianni Rodari, definía como luz
y color, que se plasma mediante la mirada...Del...
También está presente el uso del binomio fantástico: los asuntos planteados resultan insignificantes, hasta que vemos la imagen a la distancia; ¿recomendación de un artista?, entonces vemos la contingencia del ser humano y su dolor, y que dentro de lo cotidiano existe la pequeñez del infinito... Brevedad y economía de lenguaje en dunción de lo que podemos imaginar con poco; pues según el mismo Salazar Herrera, el cuento debe mantgener un equilibrio, como El biongo:
¡Un bongo... ¡Y qué parecido es a un cuento!
Hablamos aquí de ese delicado equilibrio entre la figuración y la escritura: introducción cordial a una ficción realmente viva que, mediante la utilización de una percepción visual, redescubre la sorpresa con símbolos que convierten la obra tanto poética como narrativa, cuyos personajes en apariencia son pasivos y débiles; fácilmente impresionables con el mundo exterior porque en realidad, son ellos y no el autor quienes plasman esa parte negativa del serr humano con un destino que aceptan pero no comparten, rasgo eminentemente claro del impresionismo...
No recuerdo que si tuvo un título profesional formal como tal, sé que en el cuarenta dos lo nombraron profesor de dibujo y de perspectiva en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica. Poco después pública con la editorial EL CUERVO, Cuentos de angustias y paisajes, destacándose desde entonces como uno de los más importantes libros en el campo del cuento costarricense. También fue Vice-decano de esta misma facultad, cargo que lo desempeñó por dos años, pues casi simultáneamente fue nombrado primer Director de Radio Universidad.
Debe agregarse que con El raudal, gana en Quetzaltenango, Guatemala, 1961, un premio y que Tres Cuentos es su segundo libro, y que no fue nunca competencia para cuentos de Angustia y paisajes, es más, apenas circuló con mayor fuerza cuando ganó Premio Magón, por una vida dedicada a la cultura...
Arte y palabra
Cuentos
- La Piedra de Toxil, 1928.
- Cuentos de Angustias y Paisajes, 1947.
- Tres Cuentos, 1965.
- De amor, celos y muerte (póstuma), 1980.
- Motivo, 1935.
- Álbum de Grabados, 1934.
- Linóleos, grabados de periódicos
Para La coleccionista de espejos:
fantasma número 1, (Doña) Clo, con ayuda de La Darling y LuciFer
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